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domingo, 7 de diciembre de 2008

Arte Argentino: Perez Celis

Una amiga chilena me pidió expresamente que comentara sobre arte y artistas argentinos. Que era un tema que le interesaba y del cual no tenía suficientes datos. En su momento no hice más que señalarle algunas páginas que me parecían interesantes. Pero hace poco volvió a insistirme. Así que decidí complacer esta curiosidad haciendo el trabajo yo misma.

Decidí comenzar por Perez Celis, ya que lo tengo bien presente a raíz de su reciente fallecimiento. Y de esta forma hacer una especie de homenaje a este prolífico artista, del cual no hablé en su momento.

"¿Qué tiene que tener un cuadro?
Sangre.
A mí de un cuadro ya no me importa si está bien pintado,
mal pintado,
si es una buena idea:
me importa que tenga sangre.
La sangre usted la siente al margen de todo eso".




Pérez Celis nació en San Telmo, Buenos Aires el 15 de enero de 1939. Murió el 2 de agosto de 2008 a causa de una leucemia. Tenía 69 años y una obra reconocida mundialmente.

Con una producción estimada en cerca de 5000 obras, fue un multifacético creador de proyección internacional y uno de los artistas argentinos que más expusieron en el exterior. Su pintura estuvo enrolada en el lenguaje de la abstracción, con utilización de símbolos geométricos, y se caracterizó por fuertes contrastes de luces y sombras, el tratamiento gestual de la materia y una importancia decisiva dada al color.

Exploró casi todos los soportes plásticos, incluida la pintura mural, desvelado por un afán ambicioso: que su arte pudiese llegar a la mayor cantidad de personas. Así, recontextualizó en su pintura a personajes y símbolos vinculados con la argentinidad, como Jorge Luis Borges, Astor Piazzolla, el tango, el obelisco, el fútbol, la cruz y hasta la Misa Criolla .

Aquella premisa de popularidad, que asomaba ya en su primera exposición individual, a los 17 años, en la desaparecida galería La Fantasma, atravesó el grueso de su producción: pinturas, murales, esculturas y serigrafías.

Se identificó, de todos modos, con el barrio de La Boca, donde instaló su taller y al que se sentía muy cercano afectivamente. Allí volvía cada vez que retornaba del extranjero, donde en distintas épocas se afincó en Europa y Estados Unidos.

Proveniente de una familia de bajos recursos, a los 9 años comenzó sus estudios de dibujo por correspondencia, y a los 15 años, mientras trabajaba como canillita, ingresó en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Más tarde se desempeñó como mandadero de almacén y hasta como aprendiz de carpintero. Era un amante de la buena cocina y le gustaba preparar sus platos cuando recibía a sus amigos.

Una de sus primeras audacias fue convertir su nombre de pila, Celis, en parte de un apellido compuesto que utilizó más allá del ámbito artístico. Bajo la tutela de los maestros Leopoldo Presas, Santiago Cogorno, Libero Badii y Juan Batlle Planas, desarrolló un gusto por la abstracción, impronta que se acentuó bajo la guía de su maestra, Delia Sifone, discípula de Pettoruti. Disciplinado y riguroso en su trabajo, siempre consideró que "el arte es 99% de transpiración y 1% de inspiración".

Cuando el Museo Nacional de Bellas Artes, a instancias de Romero Brest, exhibió la producción del pintor húngaro-francés Víctor Vassarely, Pérez Celis, de tan sólo 18 años, adoptó formalmente la abstracción como estética rectora del arte.

Creador en movimiento

Guido Di Tella se interesó entonces en su producción. Le compró sus primeras obras y le ofreció trabajo como dibujante en su agencia de publicidad, Agens. Casado en primeras nupcias con Sara Fernández, se instaló en Montevideo, donde nació su primer hijo, Enrique. Allí integró el Grupo de los 8, junto con destacados colegas rioplatenses, herederos de la tradición constructivista, como Pareja, Espósito, Pavlovsky y Páez Vilaró, entre otros.

Como integrante del Movimiento del Hombre Nuevo, creado por el crítico y poeta Rafael Squirru, participó en 1960 de la Primera Exposición Internacional de Arte Moderno en el entonces recién inaugurado Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, mientras su obra se exhibía en el exterior. De regreso a Buenos Aires en 1961, instaló su taller en Bartolomé Mitre y Talcahuano, que luego trasladó sucesivamente a El Viejo Almacén, La Boca y Barracas.

Tanto Di Tella como las empresas Aerolíneas Argentinas y el Banco Nación le encargaron obras murales para los barrios de Flores, Morón y la provincia de Formosa, mientras que la empresa Dandolo y Primi estampó sus diseños en sus alfombras. Su segunda hija, María José Gabín, autora de la biografía Pérez Celis, mi padre , editada por Galerna, nació cuando el pintor tenía 23 años.

En Estados Unidos adoptó el acrílico como materia y fue invitado a exponer en la OEA. Durante los recesos estivales solía recorrer la geografía pampeana para salir al encuentro de los secretos de la cultura indígena.

Tras enviudar a los 36 años, en 1977 se casó con Iris Margarita Laconich y se instaló en Caracas, donde su pintura cambió drásticamente al inclinarse por composiciones de marcada impronta arquitectónica y disposición vertical.

Radicado en los años 80 en Nueva York, fraguó su alianza con la pintura gestual, de gran dinamismo, mientras exploró volúmenes escultóricos. Más tarde se mudó a Miami, etapa en la que emergieron ciertas formas figurativas hasta entonces inéditas en sus composiciones.

Tras el fallecimiento de su segunda esposa, regresó otra vez al país, se instaló en Retiro y exhibió muestras retrospectivas en el Centro Cultural Recoleta (1985) y en el Senado (1989), y el Palais de Glace le organizó una muestra homenaje en 2001. Pérez Celis realizó murales para la Galería Sanyo de Tokio, para las universidades de Morón y de Belgrano, y para el estadio de Boca Juniors, entre otras instituciones.

Fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, recibió la llave de la ciudad de Miami, Estados Unidos, fue galardonado con la Orden del Sol en grado de Comendador por el gobierno peruano (Belaunde Terry), y su obra fue declarada de interés cultural por el Senado argentino.

La despedida se realizó en el club de sus amores: Boca Juniors.




Su obra:






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